El perro del Hortera(no)

Todos y cada uno de nosotros tenemos que tomar decisiones a diario, y una que se repite recurrentemente cada mañana es qué ropa nos vamos a poner. Sin duda nuestra forma de vestir dice mucho de nuestra forma de ser, pensar o estilo de vida, y por ello todos nosotros en mayor o menor medida queremos mostrarnos diferentes o exclusivos a los demás, pero… ¿Es fácil esta tarea? ¿Podemos vivir al margen de los gigantes del textil? La realidad es que las grandes marcas condicionan en gran parte nuestro fondo de armario a base de grandes campañas publicitarias , pero no es menos cierto que siempre buscamos nuestro punto de diferenciación combinándolo con ropa más chatarrera. Y así es cuando decidimos apostar por marcas o estilo de ropa que están en desuso, o a precios de baratija, es nuestra apuesta personal sobre lo que gustará o estará de moda. Y en ese punto es cuando nos encontramos con la madre de todas las disyuntivas, ¿queremos que esa prenda por la que apostamos se ponga de moda por la satisfacción de ser un gran gurú con el hándicap de que la lleve tooodo el mundo? ¿O queremos ser unos fracasados en las tendencias (y en el amor), pero salvaguardar nuestra exclusividad?

¿Pastor alemán o podenco ibicenco?

GluGluPark
Algo más que tiempo.

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