Peluquería canina

 In dinero

Estás en el supermercado pesando unas naranjitas, tienen muy buen color, están duritas y huelen a cítrico fresco. La báscula marca 850 gramos y el kilo está a 1€, así que sacas el ticket y el coste son 0,85 €. Hasta aquí todo es normal.

Llegamos a caja, la cajera (una chica bien atractiva) nos sonríe, tú le sonríes y te das cuenta que no te sonreía a ti, si no a un compañero que pasaba por detrás tuya… ¡Trágame tierra, atrás león!. Pagas tus 0,85€ y decides no volver a sonreír a nadie en un mes. A nadie.

¿Podríais imaginaros que en lugar de 0,85€ nos cobraran 2,07€? ¿Qué pensaríais?: «Me habrá cobrado mal, supongo.»

Ahora imaginaros esto con la electricidad: el gasto mensual son 9€ por los KW consumidos, sin embargo la factura es de 37€. ¡Ostris! ¿Y esos 28€ de regalo? Un chiste, ¿verdad? ¿O una broma de mal gusto? ¿Y la factura del agua? Pues tres cuartas partes de lo mismo…

Existen ciertos servicios que a día de hoy no hay quien los entienda. Te vas de vacaciones un mes, vuelves y… ¡zas, en toda la boca! ¡26€ de factura de luz y 43€ de agua! ¡Si no estuve en casa! Claro claro, es el Ratoncito Pérez que enciende las luces y abre el agua cuando no estás y de paso se hace un plato de macarrones a la boloñesa… Venga hombre, ¡yo también comí macarrones ayer!

¿Por qué tenemos que pagar por consumos que no realizamos? Podríamos «entender» que ese coste fijo fuera un porcentaje no superior al 10-15%, pero la realidad es que en la mayoría de los casos supera el 60% de coste de factura, o es idéntica a la factura con consumo.

Cada vez que llegan estas facturas se te queda cara de perro, ¡a tomar el pelo a otro!

 

GluGluPark
Algo más que tiempo.

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